Qué es el ego

qué es la muerte del ego

El ego es uno de los tres componentes de la personalidad en la teoría psicoanalítica de Freud. Conozca la definición y las características del ego y descubra cómo interactúa con los otros componentes de la personalidad, incluidos el id y el superego, a través de algunos ejemplos.
Características del EgoEl ego es el segundo componente de la personalidad que se desarrolla, normalmente alrededor de los dos o tres años de edad. El ego es responsable de clasificar lo que es real. Nos ayuda a dar sentido a nuestros pensamientos y al mundo que nos rodea. Es el componente de nuestra personalidad del que somos más conscientes. Esto se debe a que el ego es la parte que controla nuestra conciencia. Según Freud, experimentamos tres niveles de conciencia. Estos tres niveles son la inconsciencia, fuera de nuestra conciencia en todo momento; la preconciencia, el conocimiento y los recuerdos que podemos recuperar; y la conciencia, nuestra conciencia actual. El ego existe en los tres niveles, pero es el componente principal de nuestra conciencia actual. El ego está controlado por lo que se llama el principio de realidad. Se trata de la idea de que los deseos del yo deben satisfacerse con un método que sea socialmente apropiado y realista. El principio de realidad hace que el ego considere los pros y los contras de un deseo antes de decidir actuar sobre él. El ego no intenta detener estos deseos, sino que trata de alcanzarlos de forma realista y aceptable.

complejo de edipo

Todos tenemos un ego, ya sea grande o pequeño. La forma en que desplegamos ese ego tendrá un impacto significativo en nuestras relaciones con los demás y con el mundo exterior. También afecta a nuestra capacidad de persuasión y comprensión.
Todos conocemos a personas con un ego “grande”. Puede que incluso se trate de algunos de nosotros, incluido yo mismo. Tenemos una capacidad innata para ignorar rasgos de nuestra propia personalidad que pueden ser claros para los demás. Cuando nos relacionamos con alguien que tiene un “gran” ego, ciertas cualidades de esa persona se hacen evidentes. A nadie le gusta que le hablen con desprecio. Cuando una persona con un “gran” ego habla, evoca inmediatamente una emoción de desconfianza, e incluso de desprecio. Empezamos a sentirnos frustrados porque esta persona tenderá a mandar en la discusión, estancando así el libre flujo de ideas. Al final, la discusión se convierte en un flujo unilateral de ideas, lo que con toda probabilidad hace que el oyente se aleje tanto emocional como intelectualmente de la discusión. El resultado de todo esto es un fracaso en la comunicación.

represión

La represión es una de las tres divisiones de la psique en la teoría psicoanalítica que sirve como mediador consciente organizado entre la persona y la realidad, especialmente al funcionar tanto en la percepción como en la adaptación a la realidad.
Ego es la palabra latina para “yo”. Por eso, si una persona parece empezar cada frase con “yo”, a veces es señal de un gran ego. Fue el psicólogo Sigmund Freud (bueno, en realidad su traductor original) quien puso el ego en el vocabulario popular, pero lo que quería decir con la palabra es complejo, así que sólo otros psicólogos lo usan realmente en el sentido freudiano. El resto de los mortales utilizamos ego simplemente para referirnos a la sensación de autoestima, ya sea exagerada o no. Cuando se utiliza en el sentido “exagerado”, el ego es casi lo mismo que el engreimiento. Conocer a un atleta superestrella sin rastro de este tipo de ego sería una experiencia muy refrescante. Pero tener un sentido razonable de la propia valía no es pecado. Las pequeñas victorias cotidianas de la vida son buenas -de hecho, necesarias- para un ego sano.

qué es el ego y cómo controlarlo

EN BREVE: Toda relación funciona o se rompe debido al EGO. Sin él, dejaremos de hacer nada en la vida. Por otro lado, si poseemos demasiado ego, acabamos arruinando toda relación. En esta sección veremos qué es el EGO y cómo nos afecta.
“Ego”, explicado de forma sencilla, es el “yo” o la parte del yo de cualquier persona (de hecho, ego significa “yo” en latín). Es la parte de una persona que se define a sí misma como una personalidad, separada del mundo exterior. El ego es la parte de nosotros que experimenta el mundo exterior y reacciona ante él, actuando como mediador entre nosotros y nuestro entorno social y físico. Ahora bien, no es necesario que todas esas interacciones sean positivas, ni que nuestras reacciones a esas situaciones sean positivas. En definitiva, no todo el mundo nace con un ego furioso, pero casi todos alimentamos nuestros propios egos, algunos a sabiendas o no.
La investigación ha demostrado que el ego puede ser responsable de muchos rasgos humanos negativos, como criticar y juzgar a los demás, actuar de forma manipuladora, ser inflexible y rígido, tener graves cambios de humor, poseer una necesidad constante de alabanza y aprobación, necesitar sentirse superior a todo el mundo, sentir miedo, ansiedad, ser poco cooperativo, tomarse las cosas demasiado en serio, ofenderse con facilidad, preocuparse constantemente por cosas pequeñas, sentirse resentido con los demás, ser incapaz de vivir el momento presente, tener sentimientos de desesperanza y desesperación y la necesidad de poder y control sobre los demás.