Postura a 4 patas

Cuadrupedalismo

El cuadrupedalismo es una forma de locomoción terrestre en la que un animal tetrápodo utiliza las cuatro extremidades (patas) para soportar el peso, caminar y correr. Un animal o máquina que suele mantener una postura cuadrúpeda y se mueve utilizando las cuatro extremidades se dice que es cuadrúpedo (del latín quattuor para “cuatro”, y pes, pedis para “pie”). La mayoría de los cuadrúpedos son vertebrados terrestres, como los mamíferos y los reptiles, aunque algunos son en gran medida acuáticos, como las tortugas, los anfibios y los pinnípedos.
Aunque las palabras “cuadrúpedo” y “tetrápodo” derivan de términos que significan “cuadrúpedo”, tienen significados distintos. Un tetrápodo es cualquier miembro de la unidad taxonómica Tetrapoda (que se define por la descendencia de un ancestro específico de cuatro extremidades), mientras que un cuadrúpedo utiliza realmente cuatro extremidades para la locomoción. No todos los tetrápodos son cuadrúpedos ni todos los cuadrúpedos son tetrápodos.
La distinción entre cuadrúpedos y tetrápodos es importante en biología evolutiva, sobre todo en el contexto de los tetrápodos cuyas extremidades se han adaptado a otras funciones (por ejemplo, las manos en el caso de los humanos, las alas en el caso de las aves y las aletas en el caso de las ballenas). Todos estos animales son tetrápodos, pero ninguno es cuadrúpedo. Incluso las serpientes, cuyas extremidades se han vuelto vestigiales o se han perdido por completo, son sin embargo tetrápodos.

Nombres de cinco animales con cuatro patas

Los primeros pasos que nuestros primeros ancestros humanos dieron sobre dos piernas podrían ser los más grandes de la historia, tanto para el hombre como para la humanidad. ¿Por qué el cambio de las cuatro patas a sólo dos? La respuesta, según un nuevo estudio publicado hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences USA: para ahorrar algunas calorías.
El antropólogo Herman Pontzer y sus colegas de la Universidad de Washington en San Luis compararon la energía que gastan los chimpancés cuando caminan a cuatro o dos patas con la que emplean los humanos cuando caminan erguidos. Sus conclusiones: las personas utilizan la friolera de un 75% menos de oxígeno, una medida directa del consumo de energía, que los chimpancés al deambular a dos o cuatro patas.
El estudio es la mejor prueba de que el ahorro de energía es el motor del bipedismo en nuestros antepasados simios. Demuestra que el ahorro se produce en la postura erguida de los homínidos, como resultado del alargamiento de los huesos de las piernas y la inclinación de la pelvis hacia fuera.
“Desde que comprendemos cómo la anatomía determina el coste energético, podemos preguntarnos qué es lo que la evolución podría hacer para abaratar el bipedalismo”, dice Pontzer, que utilizó vídeos de alta velocidad y mediciones biomecánicas para demostrar que los chimpancés que se desplazan a dos patas utilizan los grandes músculos de las caderas, lo que les hace gastar más energía que los humanos, que limitan la mayor parte de su movimiento de pisada a los pequeños músculos de los tobillos. Además, los humanos dan zancadas largas en comparación con los pasos rápidos y cortos de los chimpancés, que consumen mucha energía.

Humanos cuadrúpedos

ResumenEl bipedismo habitual se considera un gran avance en la evolución humana y es la característica que define a los homininos. La postura erguida es presumiblemente menos estable que la postura cuadrúpeda, pero cuando se utiliza un apoyo externo, por ejemplo, niños pequeños asistidos por sus padres, la estabilidad postural se vuelve menos crítica. En este estudio, mostramos que los humanos parecen imitar dicho apoyo externo creando un punto de pivote virtual (VPP) por encima de su centro de masa. Un modelo conceptual de marcha muy reducido basado en esta suposición revela que dicho apoyo virtual es suficiente para lograr y mantener la estabilidad postural. El VPP se observa experimentalmente en humanos y perros que caminan y en pollos que corren, lo que sugiere que podría ser un comportamiento emergente conveniente de la mecánica de la marcha y no un comportamiento de locomoción intencional. Por lo tanto, es probable que incluso los primeros hominis pudieran haber aplicado ya el VPP, un mecanismo que habría facilitado el desarrollo del bipedismo habitual.
Información complementariaPelícula complementaria 1El modelo del Punto de Pivote Virtual parte aquí de una solución periódica y posteriormente recorre un escalón de 5 mm. Sin ninguna adaptación de los parámetros, la perturbación es rechazada. (AVI 3012 kb)Película suplementaria 2Con una configuración inadecuada de los parámetros, el modelo no puede simular un paseo estable. Aquí, se cae después de algunos pasos inicialmente exitosos. (AVI 1394 kb)Derechos y permisosReprints and PermissionsAbout this articleCite this articleMaus, HM., Lipfert, S., Gross, M. et al. Upright human gait did not provide a major mechanical challenge for our ancestors .

Fotos de animales con cuatro patas

Entre los 9 y los 12 meses, la mayoría de los bebés empiezan a dar sus primeros pasos y ya caminan bien a los 14 o 15 meses. A algunos les puede costar un poco más, hasta los 16-17 meses.
En las primeras etapas de la marcha, es normal que los niños se tambaleen y caminen con los pies separados. A menudo también pueden tener las piernas arqueadas, las rodillas torcidas o los pies planos, y pueden caminar de puntillas o con los dedos de los pies hacia dentro o hacia fuera. Todas estas son variaciones de lo normal, que se resuelven naturalmente con el tiempo. Por ello, es muy raro que un niño necesite una intervención para corregir la postura de sus pies o piernas.
Si usted es un padre preocupado por alguna de estas condiciones, por favor, lea el siguiente folleto para obtener una explicación más detallada sobre estas variaciones normales. Si sigue preocupado, hable con su visitador médico o con su médico de cabecera. Si su hijo se sale de lo normal, puede ser remitido a un fisioterapeuta. Si su hijo es remitido a un fisioterapeuta, se le atenderá en las consultas externas del hospital de Southmead o se le inscribirá en una lista de espera para ser evaluado en una clínica comunitaria; tenga en cuenta que puede tardar hasta 18 semanas en ver a un fisioterapeuta. En esta cita se evaluará a su hijo y se le darán consejos y se le enseñará cómo mejorar la condición. Si es necesario el uso de aparatos ortopédicos, se le remitirá para que los utilice. Dependiendo de la gravedad, es posible que su hijo no tenga que volver a ver a un fisioterapeuta, o que se le re