La cuina d en garriga carta

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Hace 6 años que abrieron, al principio sólo como una tienda con mucho que ofrecer: una panadería con buen pan que dura toda la semana, frutas y verduras, productos lácteos, vinos, productos secos y una gran selección de utensilios de cocina. Con todos estos productos de alta calidad y una ubicación inmejorable, era sólo cuestión de tiempo que se expandieran. “Mi marido se encarga de la carta, y nos gusta la cocina sencilla en la que la comida es el centro”, explica Helena.
“La gente me decía que era la primera persona que vendía tomates en el Paseo de Gracia”, nos cuenta Helena. Los tomates son increíbles y puedes probarlos con albahaca, aceite y queso italiano fresco que traen cada semana.
En todo el local verás una clara señal de su identidad familiar: El Sifón – “Pasé los dos primeros años de mi vida en una fábrica de sifones. A lo largo de ese tiempo nos trajimos muchos a casa para añadirlos a nuestra herencia familiar”. En 1876 Augistí Garriga Mundet, farmacéutico y abuelo de mi abuelo, descubrió en París un utensilio que ayudaba a aliviar la indigestión: un sifón de agua carbonatada.  Fue el primero en traer este descubrimiento a Girona”. Helena comparte esta historia con nosotros, explicando la historia entre los sifones y su familia.

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Transformamos productos llenos de historia y significado en felicidad y amor. Nos importa. Nos hemos criado así. Helena creció con el aceite de oliva virgen de primera presión y Olivier con la mantequilla fresca de los pastos alpinos.
Nuestro lema y logotipo, el sifón, es un auténtico símbolo catalán que se remonta a 150 años atrás, cuando el vermut era esencial, los tomates sabían a tomate y el vino se bebía en jarra.    El bisabuelo de Helena Garriga, Agustí Garriga Mundet, trajo el sifón de agua digestiva carbonatada de la Exposición Universal de París de 1867 a su farmacia de Girona.    Desde entonces, 4 generaciones de la familia Garriga se han vinculado con éxito a los sifones.
Esta herencia y la diabetes tipo 1 y la celiaquía de nuestra hija Charlotte, nos inspiran hoy en día para encontrar productos auténticos, de temporada, hechos con las manos y con el corazón por pequeños artesanos locales y compartirlos aquí cocinando recetas saludables y deliciosas para una vida más feliz con la diabetes y la celiaquía.

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La Cuina d’en Garriga is Helena’s cuisine. Simple recipes, as if cooked at home, in which the raw material takes center stage and, in most cases, has “its own name”: the vegetables of the biologist and now farmer Ferrán, the Txoguitxu chuletón (therefore, txuleton) of Galician cow aged at its optimum point of maturation, the suckling lamb from Castilla, the Iberian secret and Cinco Jotas ham (from our beloved south), veal and chicken from Girona and the butifarra de Cal Rovira and so on with an endless number of products personally chosen by Helena herself.
With this tasty recital, it goes without saying that here the main focus is on organic raw material (a concept that is now very widespread but with which our parents really grew up, before it was all organic!) and, in general, the good product.

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On the webshop of Barcelona with Marta you will find several travel guides that are super handy to make your visit to Barcelona unique. With all the useful information you need for your trip to Barcelona in one place, besides the usual insider tips from me, handy maps and the best places to eat. In addition, through the webshop you can find my favorite Spanish products, so you can bring a piece of Spain into your home!
La Cuina d’en Garriga is one of my favorite restaurants in Barcelona. The homely warm atmosphere and their dishes, typical of Catalan cuisine, are just a few examples of why you should go here. For me, it’s a real pleasure to eat out here and for that reason I’m happy to share with you today my experience and tips for La Cuina d’en Garriga.
The restaurant area looks more like a French bistro and has several seating areas, including a somewhat dark and romantic corner at the end left and a large open table ideal for large groups right across the street. Outside on the street you will also find a small terrace where you can also sit. On the table there are cloth napkins, beautiful retro plates and cutlery, and on the walls hang family photos in black and white. You immediately feel “at home” and that is the intention, because after all you are a guest in the “kitchen of the Garriga family” (the translation of the name of the restaurant).