Ejercicios para aliviar el lumbago

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Los músculos del tronco, del núcleo y de la zona lumbar (espalda baja) desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la estabilidad y el movimiento de la espalda baja. Estos músculos pueden desaconsejarse y debilitarse debido a un estilo de vida sedentario, provocando una mala alineación de la columna vertebral. Con el paso del tiempo, puede aumentar la debilidad muscular, la fatiga, las lesiones y el dolor.1 La masa total de los músculos de la columna vertebral también puede reducirse.1,2
La falta de actividad física puede hacer que los músculos y las articulaciones de la zona lumbar y las caderas se vuelvan rígidos. Esta rigidez crea una mayor presión en la columna lumbar (parte baja de la espalda), alterando su curvatura normal.3
Caminar aumenta su flexibilidad al estirar los músculos y ligamentos de la espalda, las piernas y las nalgas. Al caminar, se activan y estiran músculos específicos, como los isquiotibiales, los músculos erectores de la columna vertebral y los músculos flexores de la cadera. También aumenta la flexibilidad de los ligamentos y tendones de la columna vertebral, lo que mejora la amplitud de movimiento general de la zona lumbar.3
La clave de cualquier programa de caminatas es comenzar de inmediato. Caminar con regularidad puede tener efectos inmediatos y a largo plazo en la mejora de la salud de los tejidos de la zona lumbar, el restablecimiento de la función y la prevención del dolor.

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La edad suele ser la culpable. Con el tiempo, los huesos y las articulaciones de la zona lumbar empiezan a cambiar. Sus discos (las estructuras que sirven de amortiguadores entre los huesos de la columna vertebral) tienden a desgastarse y a veces se fragmentan. Estas alteraciones estructurales a veces provocan dolor.
Otra causa de dolor lumbar, aunque ocurre con menos frecuencia, es una hernia discal. A veces, un disco empuja fuera del espacio entre los huesos y comprime un nervio en el punto donde se ramifica la médula espinal. Cuando el nervio ciático que se dirige a las nalgas y la pierna se ve afectado, el dolor se denomina ciática.
Sin embargo, la mayoría de los casos de lumbalgia se derivan de una distensión o un esguince debido a un simple uso excesivo, una actividad no acostumbrada, un levantamiento excesivo o un accidente. En la mayoría de los casos, lo mejor es esperar y ver si el dolor se resuelve por sí solo. Si el dolor no mejora al cabo de tres o cuatro días, es hora de acudir al médico.
Sin embargo, dependiendo del origen de tu dolor de espalda y de su gravedad, puedes probar algunos remedios caseros para el dolor lumbar que te ayuden a aliviar el dolor hasta que tu espalda vuelva a la normalidad. Aquí tienes varias opciones a tener en cuenta:

ejercicios para el dolor de espalda en casa

¿Quieres prevenir el dolor de espalda? Prueba estos ejercicios para estirar y fortalecer la espalda y los músculos de apoyo. Repita cada ejercicio unas cuantas veces, y luego aumente las repeticiones a medida que el ejercicio sea más fácil.
Túmbese boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo (A). Con las dos manos, levante una rodilla y presiónela hacia el pecho (B). Aprieta los abdominales y presiona la columna vertebral contra el suelo. Mantenga la posición durante 5 segundos. Vuelva a la posición inicial y repita con la pierna opuesta (C). Vuelva a la posición inicial y repita con ambas piernas al mismo tiempo (D). Repita cada estiramiento de 2 a 3 veces, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche.

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Pero no se preocupe, ¡no está solo! El dolor lumbar es la dolencia musculoesquelética más común en todo el mundo, y se calcula que hasta el 85% de todos los adultos sufrirán dolor lumbar en algún momento de su vida.
Tumbado en el suelo, lleve las dos rodillas hacia el pecho hasta que sienta un estiramiento cómodo en las caderas y la parte baja de la espalda. Mantenga una inhalación y una exhalación. Repita la operación entre 5 y 10 veces. Si no puede tolerar ambas piernas, intente una a la vez.
Tumbado con las rodillas dobladas, mueva lentamente ambas rodillas hacia un lado mientras mantiene los hombros en el suelo. Lleve las rodillas hasta el suelo o hasta que sienta un estiramiento cómodo en la parte baja de la espalda. Mantenga una inhalación y una exhalación. Repita 5 veces en cada lado.
Sobre una superficie firme, tumbado boca abajo, apóyese en las manos (o en los codos si le resulta demasiado duro). Mantenga la pelvis en el suelo y relaje las piernas. Mantenga una inhalación y una exhalación y vuelva a ponerse boca abajo. Empuja de nuevo hacia arriba y repite 5-10 veces.
Empiece a cuatro patas y luego retroceda hasta sentar las nalgas sobre los talones. Mantenga las manos extendidas delante de usted y sumérjase en la posición, sintiendo un estiramiento en la parte baja de la espalda y las axilas. Mantén la postura durante una inhalación y una exhalación, y vuelve a ponerte a cuatro patas. Repite la operación 5 veces.